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VETERINARIACENTRAL |
FIEBRE AFTOSA
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Es una enfermedad muy contagiosa que ataca a los animales de pezuña hendida como bovinos, cerdos, cebras y ovejas. Algunos animales salvajes como chigüiros y venados pueden sufrirla. Su propagación es rápida y las poblaciones ganaderas que las padecen disminuyen notablemente su productividad, presentándose una menor producción lechera, mayor tiempo de ceba para lograr el peso deseado, gastos enormes en tratamientos con medicinas para evitar otras complicaciones y muerte de animales, especialmente terneros.
La causa de la enfermedad es un virus que tiene varios tipos. En Colombia estos tipos son, el O1 Campos y A24 Cruzeiro. Estos virus están presentes en todas las zonas ganaderas del país y originan brotes en poblaciones no vacunadas o mal protegidas.
La fiebre aftosa es una enfermedad que puede controlarse. Uno de los métodos de control y el más eficiente, consiste en la vacunación de toda la población ganadera. Sólo así, se evitará la presencia de focos de infección, desde los cuales se propaga la enfermedad a otras zonas haciéndose más difícil su control.
Se inicia con decaimiento general, pérdida del apetito y fiebre. Es frecuente que lo primero que se note sea la salivación y la cojera de los animales, debidas a las lesiones que causa el virus en las patas.
Las lesiones de la boca, hacen que los animales tengan mucha salivación (babeo) con chasquido de dientes. Se forman vesículas especialmente en la lengua, hocico y encías que impiden comer adecuadamente.
Los pezones de las vacas también se afectan, dificultándose el ordeño por las aftas o vesículas que se rompen y dejan áreas sangrantes y dolorosas. La mastitis o inflamación de la ubre es una complicación segura y la disminución en la producción de leche es drástica. El virus ocasiona lesiones en todo el tubo digestivo y como consecuencia, se disminuye la absorción de nutrientes, se desperdicia el forraje y se pierde producción de carne.
En los animales jóvenes (terneros) la mortalidad se aumenta por las lesiones cardiacas que causa el virus.
En general, las bacterias complican todo el cuadro de la fiebre aftosa haciéndose más crítica su presentación y dificultándose las medidas de control del brote
El virus se elimina por la saliva, orina, moco intestinal y nasal y el semen. Por tanto cuando hay un animal infectado, la diseminación de la enfermedad es rápida. Todos los equipos y las instalaciones se contaminan y sirven como fuente de infección para los otros animales del lote. En este momento, el movimiento del ganado entre fincas de la misma región o entre departamentos, constituye un peligro para diseminar la infección.
El hombre que convive en las fincas con los animales, también es un vehículo importante para llevar el virus a otros lugares. Los ríos llevan la infección a otras zonas ya que con frecuencia son utilizados como basureros y eliminadores de cadáveres.
No existen tratamientos para combatir el virus que causa la fiebre aftosa. Los medicamentos que se emplean de rutina, son simplemente ayudas para combatir las infecciones, especialmente por bacterias que contaminan las heridas que quedan de las lesiones en boca, pezuña, pezones, vulva y otras áreas.
Los virus tienen un ciclo que se inicia cuando el animal susceptible hace contacto con ellos, invaden las células de los tejidos, causan la destrucción de las mismas y después de un tiempo son eliminados por las propias defensas del organismo animal cuando éste logra superar su acción lesiva; de lo contrario el animal puede morir.
Por tanto los medicamentos que se emplean, solo constituyen una ayuda para que el animal se recupere más pronto y representan un costo adicional alto para el ganadero que pudo haber prevenido la presentación de la enfermedad.
La prevención está comprendida por varias prácticas que incluyen manejo, desinfectantes, limitaciones de tráfico de animales en zonas que tengan brotes y además como se ha mencionado anteriormente, por la vacunación que sin duda alguna ocupa un lugar de mucha importancia en la prevención de la enfermedad.
Un buen diagnóstico sólo puede lograrse con exámenes de laboratorio. De otra manera casos de estomatitis vesicular pueden confundirse en el campo con la fiebre aftosa.
Esta confusión es motivo de desconcierto y frustración de los ganaderos cuando quieren controlar la fiebre aftosa y se les presenta un caso de estomatitis vesicular creándoles dudas sobre la bondad de la vacuna. La estomatitis vesicular es producido por un virus distinto al de la aftosa y no existe vacuna comercial para controlarla, además hay una alta incidencia en Colombia y la única forma de diagnóstico acertadamente es por el método de laboratorio.
La estomatitis vesicular está presente en todos los departamentos de Colombia. De los casos totales reportados en enfermedades que presentan sintomatología de fiebre aftosa, más del 35% corresponde a estomatitis vesicular. De allí la importancia de establecer un diagnóstico de laboratorio acertado, cuando se sospeche fiebre aftosa.
Los animales pueden defenderse de los virus, bacterias y en general de los microorganismos que causan enfermedades mediante dos barreras:
Barreras externas o primera línea defensiva.
Estas defensas de primera línea están constituídas entre otras, por la piel intacta, los pelos, las secreciones internas (jugos digestivos, secreciones respiratorias) las lágrimas, la saliva y algunas enzimas. En general se puede definir como los primeros obstáculos que encuentran los gérmenes en su intento de penetrar para lesionar al organismo animal.
Defensas internas o específicas
También llamadas de segunda línea, son las relacionadas con el aparato inmune conformado por el timo, la médula ósea el bazo, los ganglios linfáticos y otras estructuras, cuya función es la de generar anticuerpos capaces de reaccionar con los agentes patógenos (o antígenos), neutralizando su acción e impidiendo que causen daño al animal; en otras palabras, evitando que enferme.
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Fiebre Aftosa |
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